Ocaña: memoria viva de la Convención Grancolombiana y el recuerdo de una ocañera amada

- En Ocaña, La capital de la Región del Catatumbo, está el Complejo Histórico de Ocaña que integra la Academia de Historia de Ocaña, el museo de La Gran Convención, la biblioteca pública municipal y el Archivo Histórico y Notarial de Ocaña.
- El Complejo, está conformado por la iglesia y el antiguo claustro de San Francisco
- La visita nos permite recordar a una ocañera amada: Juana Sarabia
Por: Cielo Rocío Loaiza Sarabia*
Ocaña: memoria viva de la Convención Grancolombiana y el recuerdo de una ocañera amada. Visitar el Complejo Histórico de la ciudad, es sin lugar a dudas, uno de los mayores aciertos de los turistas que queremos cultivar el espíritu y conocer de cerca el pasado y su relación con el presente de Ocaña; así como su influencia en la historia de Colombia. Llegué a esta capital de la región colombiana del Catatumbo, el pasado 13 de enero con el firme propósito de conocer la tierra de mi madre, Juana Sarabia, una nortesantandereana que aunque amaba la ciudad que la vio nacer, no pudo volver más a su tierra, por las diversas vueltas que le dio la vida.
Ocaña: memoria viva de la Convención Grancolombiana y el recuerdo de una ocañera amada. Fue así como conocí en un solo lugar, la Biblioteca Pública Municipal, el Archivo Histórico y Notarial y el Museo de la Gran Convención de Ocaña, memoria viva de la gran Convención de Ocaña de 1828, uno de los más importantes foros políticos de la época de la Gran Colombia y al cual llegó el Libertador Simón Bolívar, con el firme propósito de defender su más grande sueño: la unión de los actuales territorios de Colombia, Venezuela, Panamá y Ecuador. La realidad nos muestra que su lucha no tuvo un final feliz.

Jesucristo 
Busto de Simón Bolívar 
Un monje de la época 
El campanario 
Los hábitos del sacerdote de la iglesia San Francisco 
El Complejo histórico de Ocaña
La Convención de Ocaña
La famosa Convención de Ocaña de 1828, es un hito en la historia del país que cambió profundamente su rumbo. En 1827, La Gran Colombia estaba al borde de un estallido político, generado por la pugna entre dos bandos frente a la expedición de la Constitución en Villa del Rosario en 1821. Por un lado, los santanderistas que abogaban por un sistema federal, teniendo como modelo el de los Estados Unidos y por el otro, los centralistas, liderados por el Libertador Simón Bolívar. La Carta Magna de ese entonces, estaba definida por un gobierno central y la preponderancia de los militares al mando de Bolívar. El malestar se propagó en las tres capitales de los departamentos en los que estaba dividida La Gran Colombia: Bogotá, Caracas y Quito.
Fue de esta manera, que el Congreso decidió convocar una nueva constituyente y escogió a la ciudad de Ocaña, dado su carácter neutral frente a los sectores en conflicto. En abril de 1828, 74 diputados de Venezuela, Nueva Granada, Panamá y Ecuador, se reunieron en la Iglesia de San Francisco para iniciar las sesiones en las que se debatieron tres proyectos básicos de reforma constitucional, uno centralista, otro federal y uno neutral, pero ninguno obtuvo la mayoría necesaria.
Finalmente, los centralistas bolivarianos, que constituían la minoría, abandonaron el recinto, dejando la Convención sin el quórum exigido para la toma de decisiones. Como era de esperarse, la Convención de Ocaña fracasó en su intento de unir la Gran Colombia, que se disolvió definitivamente en 1830, tras la muerte de Simón Bolívar. No obstante, la Convención de Ocaña fue uno de los foros políticos más importantes de La Gran Colombia que se quedó en la memoria de los habitantes de la ciudad que asistieron a los debates y vieron desfilar por sus empedradas calles, las figuras más relevantes de la política grancolombiana
Museo de la Gran Convención de Ocaña
El actual Museo de la Gran Convención de Ocaña, comprende una exposición de las imágenes impresas y la distribución de los objetos utilizados en el gran foro político de 1828, en dos amplios salones, denominados, la Sala de los Convencionistas y la Sala de San Francisco.


Este nuevo concepto museográfico se hizo posible, gracias al trabajo articulado del Programa Fortalecimiento de Museos del Ministerio de Cultura y la Academia de Historia de Ocaña, desarrollado entre finales de 2019 y comienzos de 2020 y muestra un panorama que involucra a los protagonistas políticos de la Gran Colombia, que se reunieron en Ocaña, tratando de reformar la Constitución de 1821.
Por las calles de Ocaña

Plaza del escritor neogranadino, nacido en Ocaña, José Eusebio Caro 
Junto al ilustre poeta y escritor ocañero José Eusebio Caro (1817-1853) 
Jardines del Complejo Histórico de Ocaña 
La Barbatusca, árbol símbolo de Ocaña 
Flor de la Barbatusca, con sus pétalos los ocañeros preparan deliciosas comidas. 
Panorámica nocturna de Ocaña
Juana Sarabia: una ocañera amada
Sin lugar a dudas, fue interesante rememorar este hecho histórico, de gran importancia para esta región del Catatumbo y, por supuesto para Colombia. Recorrer las calles de este pueblo grande, me desató un sinfín de emociones intensas. Se queda en mi corazón esta hermosa tierra ocañera, cuna de mi ilustre madre, Juana Sarabia, una mujer valiente, nacida el 24 de junio de 1931, que siempre llevó en alto la templanza de esta tierra de la que le tocó huir por causa de la violencia de finales de los años cuarenta, exacerbada por el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán, en 1948. A Juana le tocó escapar de Ocaña, y, junto a su madre, doña Heriberta Pérez, presenciar el horror de la guerra entre godos y liberales, viendo muchos cuerpos humanos destrozados en tierra y arrojados sin piedad a las aguas del Río Magdalena. Después de los muchos sinsabores de un viaje traumático, finalmente llegó a su Barranquilla soñada, un dos de diciembre de 1949, aún con la alegría de la juventud de sus 18 años, que los horrores de la maldad humana, no logró desvanecer.

En la capital del Atlántico, trabajó sin cuartel, se casó y sacó adelante una familia numerosa, integrada por ocho hijos, a los que educó, teniendo como filosofía de vida, que solo la educación permite el progreso; invirtió en bienes raíces y llevó sus finanzas de una manera impecable, pese a que ella misma no tuvo la oportunidad de estudiar. Es que su inteligencia fue innata, así como su visión, capacidad de riesgo, responsabilidad y organización. Esta nortesantandereana ejemplar, siempre llevo la templanza de su tierra por doquier e hizo gala de la famosa frase: «Ocaña, donde la inteligencia es peste». Juana Sarabia partió de este mundo el 29 de noviembre de 2018, pero su legado de amor, responsabilidad, coraje y servicio, sigue vivo en los corazones de todos aquellos que tuvimos el honor de conocer a esta nortesantandereana que nunca perdió su engalanado acento ocañero. Hoy, más que nunca, me siento orgullosa de haber nacido de esta heroína de los cuentos reales de los desplazamientos forzados que aún sufren muchos habitantes de los pueblos de Norte de Santander, Colombia, tierra de ENCANTO.
*Orgullosa hija de Juana Sarabia de Loaiza, directora de Puro Ambiente Informativo
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