¿Qué tan preparada está la región Caribe frente a la amenaza sísmica?

Uninorte, una reconocidad Universidad de la región Caribe colombiana, propone desarrollar microzonificaciones sísmicas para fortalecer la preparación de la región frente a futuros terremotos. Carlos Arteta, profesor del Departamento de Ingeniería Civil, analiza la amenaza sísmica a propósito del reciente sismo de magnitud 7,4 registrado en el país. La historia sísmica del Caribe, la falla de Oca y las características de sus edificaciones son factores clave en esta evaluación.

El sismo de magnitud 7,4 registrado el lunes 10 de agosto en el occidente de Colombia volvió a poner la actividad sísmica en el centro del debate nacional. Aunque el epicentro se ubicó lejos del Caribe, el evento abre nuevas inquietudes sobre la gestión del riesgo y, en particular, sobre el nivel de preparación de las regiones periféricas ante un posible terremoto de gran intensidad. En este contexto, la preparación sísmica del Caribe depende de entender cómo responde su suelo y cómo se comportan sus fallas.
Carlos Arteta, profesor del Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental de la Universidad del Norte y doctor en ingeniería sísmica, señala que el impacto de un terremoto no depende únicamente de su magnitud. Para comprender sus posibles efectos, también es necesario analizar la distancia entre el punto donde se origina el evento y la zona de interés, así como las propiedades del suelo.
“Entre más grande sea la magnitud, mayores serán los daños. Entre más corta sea la distancia, mayores serán los daños. Y mientras el suelo, en general, sea más blando, mayores serán los daños”
Carlos Arteta
Sacudidas inesperadas y el papel decisivo de los suelos urbanos
En el informe preliminar de la Red Colombiana de Investigación en Ingeniería Sísmica (CEER), integrada por varias universidades del país, incluida Uninorte, se identificó que en Manizales y Cali las sacudidas registradas fueron superiores a lo que estiman los modelos de atenuación. Además, dos estaciones mostraron desviaciones significativas frente a lo previsto.
“La explicación más probable está bajo las ciudades. El mismo evento, al atravesar suelos distintos, genera movimientos diferentes”
El profesor
Microzonificación sísmica
El suelo es el factor más local y, muchas veces, el que determina la magnitud del daño durante un terremoto. El porofesor Arterta explica que los depósitos de suelo blando pueden amplificar las vibraciones entre dos y cinco veces en comparación con lo que se sentiría sobre roca, dependiendo del periodo de vibración y de las propiedades específicas del terreno. Esa diferencia es crucial: puede definir si una estructura resiste o colapsa. Precisamente por eso, estudiar estas variaciones de manera detallada en cada ciudad es lo que se conoce como microzonificación sísmica.
El Caribe no está exento de actividad sísmica
Colombia cuenta con un Modelo Nacional de Amenaza Sísmica, desarrollado por el Servicio Geológico Colombiano, y su propósito es dar cobertura al territorio completo, pero no resolver el detalle de cada región. Y en materia de microzonificación, el país acumula más de dos décadas de experiencia. Se han realizado estudios en Bogotá, en Medellín y el Valle de Aburrá, en Cali, Manizales, Bucaramanga, Barrancabermeja y varios municipios del Valle del Cauca.
En ese sentido, una microzonificación funciona como una lupa aplicada al modelo nacional de amenaza sísmica. No lo sustituye ni lo contradice; más bien, permite detallar con precisión lo que cada ciudad necesita para planificar, diseñar y construir de manera segura. Actualmente, la región Caribe no cuenta con estudios de este tipo, por lo que el profesional de Uninorte considera fundamental comenzar a desarrollarlos. Esto implica analizar a profundidad las fuentes de amenaza propias del territorio, las fallas que lo rodean, la geometría de esas fallas y las características del suelo en cada ciudad, en lugar de depender de una caracterización general pensada a escala nacional.
Sistemas de fallas que enmarcan la costa Caribe
La costa Caribe está delimitada por dos sistemas de fallas que rodean la Sierra Nevada de Santa Marta: Oca–Ancón al norte y Santa Marta–Bucaramanga al occidente. Ambos responden al empuje entre la placa Caribe y la placa Suramericana, el mismo mecanismo que controla las fallas del norte de Venezuela, responsables de los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 registrados el pasado 24 de junio. Según explica el profesor Arteta, el sistema de Oca es, en realidad, una misma estructura geológica a ambos lados de la frontera; los catálogos de Colombia y Venezuela la identifican con códigos distintos únicamente por una división política, no por diferencias en su naturaleza tectónica.
Historia sísmica del Caribe colombiano
El último terremoto destructivo registrado en el Caribe colombiano ocurrió el 22 de mayo de 1834, en Santa Marta, con una magnitud estimada de 6,4. El evento dejó más de cien viviendas destruidas o inhabitables, afectó la catedral y varias iglesias, provocó licuación del terreno, deslizamientos en la Sierra Nevada y más de cincuenta réplicas. Todo lo que se conoce hoy proviene de crónicas históricas y es aproximado, pero ese registro contribuyó a que Santa Marta y Riohacha fueran clasificadas dentro de la zona de amenaza sísmica intermedia.
Han pasado casi dos siglos, pero es un tiempo corto en la escala de una falla geológica. Hay que tener claro que el silencio del registro no significa ausencia de amenaza sino ausencia de observación. De hecho, el registro instrumental del corredor lo confirma. La red sismológica solo se densificó en la región a partir de 2008, y hoy no alcanza a detectar de manera confiable los sismos pequeños que permitirían caracterizar el comportamiento de estas fallas»
El experto
¿Por qué ahora sí se puede estudiar a fondo la amenaza sísmica del Caribe?
- Durante décadas, el Caribe no tuvo programas propios de geología y la investigación sísmica se concentró en el corredor andino.
- Desde 2015 existe formación geológica en la región, con profesionales capacitados para estudiar su territorio.
- Equipos locales han liderado misiones de reconocimiento tras sismos en Ecuador (2016), México (2017) y Venezuela (2024).
- Se desarrollaron los primeros modelos de atenuación calibrados para el norte de Suramérica (2021), usados para analizar eventos recientes.
- La región coordinó el Modelo Nacional de Riesgo Sísmico (2021–2024), aplicado en ciudades como Barranquilla, Santa Marta y Valledupar.
- La Red Colombiana de Ingeniería Sísmica (CEER) articula universidades y fortalece la investigación conjunta.
- Según Arteta, profesor de Uninorte, esta combinación de capacidades permitirá caracterizar la amenaza sísmica del Caribe y evaluar experimentalmente si sus edificaciones resisten sismos de gran magnitud.
La región Caribe avanza en la comprensión de su amenaza sísmica gracias a nuevas capacidades técnicas, investigaciones recientes y una mirada más precisa sobre su territorio. Pero el reto sigue siendo enorme: la preparación sísmica del Caribe depende de entender cómo responde su suelo y cómo se comportan sus fallas. Solo con estudios detallados, microzonificaciones actualizadas y una evaluación rigurosa de sus edificaciones será posible construir ciudades realmente seguras frente a futuros terremotos.
Este análisis se complementa con una mirada regional sobre cómo el clima extremo interactúa con la actividad sísmica en el continente. Para profundizar en este contexto más amplio, puedes leer el artículo Clima extremo y actividad sísmica: ¿qué está pasando en América Latina? , disponible en nuestro sitio.






