Una nueva «Revolución Verde» surge frente a la creciente crisis alimentaria


Los tres elementos que según los expertos serán esenciales en la agricultura del futuro: Granjas verticales que solucionan el problema del escaso terreno disponible para cultivo, uso reducido del agua, así como una disminución en el empleo de fertilizantes y pesticidas, son los aportes fundamentales del japonés Yuichi Mori, para hacerle frente a la crisis alimentaria del planeta, cuya población en la primera veintena del siglo XXI, ya supera los 7.500 millones de habitantes y continúa con tendencia al aumento.
La producción vertical planteada por Mori y que ya es considerada por los expertos como una revolución necesaria, tiene un factor mecánico que reduce los costos en mano de obra y aumenta la automatización del sector agrícola. El uso de sensores, drones, robots e inteligencia artificial se incorporará en breve al cultivo y recolección, haciendo que las duras labores agrícolas sean más sencillas y rápidas.
La innovación de la propuesta del japonés ya es comparada con la célebre “Revolución Verde” de Norman Borlaug, un ingeniero agrónomo estadounidense al que muchos consideran el padre de la agricultura moderna y posiblemente el ser humano que más vidas ha salvado en la Historia. Dicha revolución surge como respuesta a la crisis alimentaria de la década de los ’60 cuando las técnicas tradicionales de la agricultura ya no eran suficientes para alimentar a una población que se aproximaba a los 3.000 millones de habitantes. Las prácticas verdes financiadas por Borlaug, aumentaron la producción de alimentos entre 1960 y 1980 en Estados Unidos y luego se extendieron a otros países que incluyeron la siembra de variedades de cereal (trigo, maìz y arroz, principalmente) màs resistentes a los climas extremos y a las plagas, nuevos métodos de cultivos, así como el uso de fertilizantes, plaguicidas y riego por irrigación, que posibilitaron alcanzar altos rendimientos productivos.
Todo parece indicar, que al igual que Borlaug se las ingenio para hacerle el quite a la crisis alimentaria de la década del 60, es el verdadero deseo de contribuir con el gran desafío del Japón de alimentar a una población que sobrepasa los 127 millones de habitantes que pueblan una pequeña superficie de apenas 377.000 km cuadrados, el que ahora inspira a Mori a renovar la agricultura mundial, lo cual demuestra una vez más, así como se ha evidenciado históricamente a lo largo de los años, que realmente son las dificultades las que le dan paso a las soluciones innovadoras.






