Redonda: la isla desértica que se transformó en paraíso ecológico

- Después de ser, por siglos, un terreno escabroso lleno de ratas y cabras salvajes, la Redonda es hoy el nido ecológico de diversas especies exóticas.
Redonda: la isla desértica que se transformó en paraíso ecológico. La isla rocosa de apenas 1,6 km de largo, es hoy uno de los sitios más valiosos del área insular del Caribe. No tiene playas, ni balnearios ni servicios turísticos; tampoco suma al producto interno bruto de su jurisdicción, pero su riqueza se concentra en la flora y fauna endémica que multiplica el valor del patrimonio natural del archipiélago al que pertenece.

Topografía escabrosa, ratas y cabras salvajes por doquier
Por siglos, la erosión severa causada por la deforestación dejó a la isla peligrosamente inestable con precipicios al borde del derrumbe y desmoronamientos de rocas frecuentes.

Esto sumado a las miles de ratas negras invasoras y el rebaño inmenso de cabras salvajes localizadas en su territorio, estigmatizaron a la isla, identificándola como un problema que podría afectar a las poblaciones vecinas, por lo que llegar de visita a la Redonda, era impensable.
Los roedores, que llegaron en el siglo XIX de la mano de las comunidades que explotaban guano, se alimentaban de reptiles y se comían los huevos de las aves raras, impidiendo la reproducción de los plumíferos. Las cabras salvajes depredaban toda especie animal y vegetal que tuvieran en frente. Solo querían el territorio insular para ellas. Fue hasta el año 2016, cuando los ambientalistas comenzaron a barajar por primera vez la idea de eliminar de la faz de la Redonda, a estos animales considerados un peligro para la salud pública de la poblaciones circunvecinas.
Para eliminar las ratas, los profesionales les lanzaron cebos de todo tipo en las grietas y huecos del territorio. Sobreponerse a la presencia de millones de roedores no fue tare fácil, pero no se dieron por vencidos. La Redonda quedó oficialmente libre de ratas en 2018.
Las cabras, desacostumbradas al contacto humano, fueron acorraladas y trasladadas al continente en helicóptero, hasta unas granjas cuyos dueños estaban interesados en criarlas por sus genes resistentes a la sequía.
Paraíso ecológico fértil
La perseverancia de los ecologistas del gobierno y de agencias internacionales como Environmental Awareness Group, Fauna & Flora Internacional (FFI, por sus siglas en inglés), vio más allá de las plagas invasoras y permitió que a partir de 2016, la isla desierta invadida por ratas negras y cabras salvajes, se transformara en un paraíso ecológico fértil, repleto de vegetación vibrante que las poblaciones de aves lagartijas y fauna silvestre han aprovechado para multiplicarse y garantizar la supervivencia de sus especies.
Volvieron las aves

Hoy, después de cinco años de trabajo mancomunado, las aves migratorias de todo el mundo, así como especímenes de la fauna silvestre, han encontrado en este ecosistema insular, perteneciente a las islas de Antigua y Barbuda, un hogar para reproducirse y extender la vida de su progenie.
El equipo de héroes ecologistas continuó viajando a la isla para monitorear el progreso antes de que los problemas de transporte se exacerbaran por la pandemia de coronavirus.
Piqueteros pardos con sus polluelos, aves del trópico de pico rojo, fregatas y halcones peregrinos, fueron algunos de los pájaros que los recibieron a su regreso.
«Fue un momento emotivo, de humildad ver a estas especies en peligro crítico de extinción capaces de prosperar en un hábitat apropiado, y el impacto de nuestro trabajo reflejado de una manera tan obvia y visual».
Shanna Challenger, de la organización Environmental Awareness Group (EAG), que se hizo cargo del trabajo junto con el gobierno y agencias internacionales.
La Redonda, modelo a seguir
Jenny Daltry, de FFI, dice que Redonda es «un modelo» de cómo pueden recuperarse otras islas caribeñas que han sido colonizadas por especies invasoras que han devastado a la vida silvestre autóctona.
«Ante nuestros ojos y más rápido de lo que creíamos que sería posible, la roca desnuda que era Redonda se ha transformado en una maravillosa isla verde», explica.
«En un momento en que gran parte de las noticias sobre el estado de nuestro planeta son comprensiblemente deprimentes, el renacimiento de esta isla muestra que, si le damos una oportunidad a la naturaleza, puede recuperarse y lo hará».
Jenny Daltry, de FFI
Archipiélago de las Pequeñas Antillas
Antigua y Barbuda http://www.antigua-barbuda.org/index.htm está formada por tres islas: Antigua, Barbuda y Redonda. Las tres pertenecen al archipiélago de las Pequeñas Antillas y están situadas entre las islas de San Cristóbal y Nieves, y Guadalupe, al este del mar Caribe.
Adaptado de: BBC https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-56816819
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